La “bestia” de Bin Salmán y un “ejército” digital contra Riad: Los reveladores mensajes de Khashoggi

La “bestia” de Bin Salmán y un “ejército” digital contra Riad: Los reveladores mensajes de Khashoggi

En centenares de mensajes de WhatsApp compartidos con CNN por un confidente de Khashoggi, el periodista compara al príncipe heredero saudita con un “pac-man” que devora todo lo que hay en su camino.

En los más de 400 mensajes intercambiados por WhatsApp con un exiliado saudí que reside en Canadá, el periodista Jamal Khashoggi, asesinado el pasado 2 octubre en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul, hablaba de la creación de un movimiento de activistas para contrarrestar a las autoridades en Riad, describía al príncipe heredero Mohamed bin Salmán como una “bestia” y expresaba sus temores ante una posible venganza del reino, según reveló este domingo la CNN.

El activista Omar Abdulaziz, crítico del Gobierno saudí que vive en Montreal, compartió con la cadena su correspondencia privada con el periodista, que incluye mensajes de texto, grabaciones de voz, fotos y videos, y que podría ofrecer nuevas pistas sobre su muerte.

Una “bestia” que devora todo lo que hay en su camino

De entrada, los mensajes revelan la profunda preocupación de Khashoggi por el carácter opresivo del príncipe heredero de Arabia Saudita, al que llamaba “bestia” y “pac-man” que devora todo lo que hay en su camino, incluso a sus partidarios.

“Cuantas más víctimas come, más quiere”, aseguraba el periodista en un mensaje enviado en mayo, justo después del arresto de un grupo de activistas saudíes. “No me sorprendería si la opresión alcanzara incluso a quienes lo apoyan”, añadía.

En otros mensajes sostenía que el príncipe heredero “ama la fuerza, la opresión y necesita mostrarlos” o se lamentaba porque “la tiranía no tiene lógica”.

“Abejas cibernéticas”

En determinado momento, Khashoggi y Abdulaziz decidieron pasar de las conversaciones a la acción y crear un movimiento juvenil en línea que exigiría la rendición de cuentas de Riad y que combatiría la propaganda estatal en las redes sociales. “[Jamal] creía que el problema era MBS, y dijo que este niño debería ser detenido“, explicó Abdulaziz en una entrevista con CNN.

Apodado como “abejas cibernéticas”, este “ejército electrónico” debía centrarse en Twitter, donde Abdulaziz tenía unos 340.000 seguidores, y que este activista describe como el arma más poderosa que usa el Gobierno de Riad “para luchar y difundir sus rumores”.  

El plan, discutido casi a diario entre octubre de 2017 y agosto de 2018, incluía enviar tarjetas SIM extranjeras a los disidentes en su país para que pudieran tuitear sin ser rastreados. Por otro lado, Khashoggi prometió a Abdulaziz 30.000 dólares iniciales para el proyecto y dijo que conseguiría apoyo de donantes ricos. En junio, Abdulaziz confirmó en un mensaje que la primera transferencia de 5.000 dólares había llegado.

“Que Dios nos ayude”

Sin embargo, en agosto Abdulaziz recibió de Arabia Saudita la información de que las autoridades estaban al tanto de su proyecto. “Que Dios nos ayude”, escribió Khashoggi al enterarse.

Según los investigadores del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, el teléfono de Abdulaziz había sido ‘hackeado’ con un ‘software’ espía de grado militar desarrollado por la firma israelí NSO, que ha sido señalada por vender este tipo de programas solo a Gobiernos.

Los abogados de Abdulaziz ya han presentado una demanda en Tel Aviv, alegando que la NSO violó las leyes internacionales al vender su ‘software’ a regímenes opresivos, sabiendo que podría usarse para infringir los derechos humanos.

“La culpa me está matando”

“El ‘hackeo’ de mi teléfono jugó un papel importante en lo que le sucedió a Jamal, realmente lamento decirlo”, aseguró Abdelaziz en declaraciones a la CNN. “La culpa me está matando”, añadió.

Abdulaziz también reveló que en mayo se pusieron en contacto con él dos hombres que le dijeron que habían sido enviados por el príncipe Bin Salmán. Abdulaziz grabó en secreto a la pareja ofreciéndole un trabajo y recomendando que visitara la Embajada de Arabia Saudita en Canadá para recoger unos documentos.

Según el activista, fue el consejo de Khashogui lo que probablemente le salvó la vida: “Me dijo que no fuera y que solo me reuniera con ellos en lugares públicos

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