Presidente de El Nacional: “En Venezuela ha desaparecido la libertad de expresión”

Presidente de El Nacional: “En Venezuela ha desaparecido la libertad de expresión”

Según la organización Reporteros Sin Fronteras, los periodistas venezolanos trabajan en un clima tenso, especialmente desde que comenzó la crisis política y económicas en ese país, en 2016.

La organización también indica que, en 2017, “se registró un número récord de detenciones arbitrarias y de actos de violencia contra periodistas, a manos de las fuerzas del orden y de los servicios de inteligencia venezolanos”.

Es común ver periodistas exiliados, detenidos y deportados, tanto a nivel nacional como internacional. En entrevista con la Voz de América, Miguel Henrique Otero, presidente y editor del diario El Nacional de Venezuela, explicó cómo su medio ha sobrevivido a la crisis de su país, a pesar de ser un periódico independiente.

Así mismo, señaló cuál es la vida de los periodistas que trabajan en Venezuela y cómo laboran desde El Nacional para mantener la parcialidad y la integridad periodística y editorial.

VOA: ¿Cuáles son los desafíos de dirigir hoy en día un medio de comunicación en Venezuela?

Otero: Los desafíos son todos porque en Venezuela ha desaparecido la libertad de expresión. Ellos generaron un esquema que está en el Plan de la Patria, que llaman hegemonía comunicacional, que no es sino el modelo cubano a largo plazo. Primero, silenciaron la radio y la televisión con una legislación punitiva discrecional. Creo que están las radios privadas con sus dueños y los dueños pueden ser opositores, pero no pueden sacar nada a la radio y la televisión. Después, fueron contra los medios impresos. Aplicaron cantidad de mecanismos represivos, pero al final lo que les dio resultado fue suprimir o entorpecer el suministro de medios de papel. Claro, ahí el periódico no podía salir. Y todos los medios que se fueron a las plataformas web, entonces claro ellos decidieron utilizar las compañías telefónicas para bloquearlos.

Ósea, Venezuela es un país apagado por la libertad de expresión. Claro nuestro reto es ver cómo saltamos esos mecanismos de bloqueo y la verdad es que hacemos un esfuerzo muy grande a través de las redes sociales (…) El reto es sacar a Maduro, al usurpador, como lo llama Guaidó y mantener el mayor esfuerzo con lo poco que podemos hacer para difundir las noticias dentro de Venezuela.

VOA: ¿Cómo hacen, justamente, para mantener la integridad periodística teniendo en cuenta que utilizan estas plataformas como las redes sociales, como WhatsApp, las que mencionó, y sabiendo que muchas de estas plataformas en ocasiones también sirven para la difusión de información falsa?

Otero: La gente, cuando ve el Twitter, el Facebook o el Instagram de El Nacionalestá viendo una marca reconocida, que saben que lo que está ahí es verdad. Las ‘fake news’, los mecanismos que utilizan, y la cantidad de gente que tienen trabajando difundiendo noticias falsas o difamando… Hay muchas con las cuales, bueno, la gente se lo cree y la gente cuando ve tendencia en el Twitter se pone a leer y resulta que está leyendo muchas cosas falsas. Pero, es una de la realidades; por ejemplo, una de las ‘fake news’ más importantes, en estos momentos, yo diría que la más importante, es decir que Guaidó es un alto autoproclamado.

No es cierto pero es que también hay muchos medios en el mundo que le siguen la corriente a estas ‘fake news’, inclusive medios importantes como New York Times o CNN se hacen eco de este tipo de cosas. Es el acompañamiento de algunos medios importantes con el trabajo que hacen todos estos grupos o equipos o empresas que trabajan para el Gobierno, pero realmente es un problema complicado.

En Venezuela, habían unas 15.000 20.000 empresas y ahora las que quedarán son 2.000 o 3.000; es un régimen que ha destruido el sector privado, ha destruido todo el sistema productivo.

VOA: Entonces, ¿cómo hacen para mantener esa integridad?

Otero: Lo que hacemos es tratar de cubrir el mayor espacio posible. Si la gente sabe qué es lo que nos proponemos ahí y también otros portales y otra gente también lo hace y tienen confianza, confían en lo que nos proponemos. Es más… Mucha gente ve una noticia que sale y que la publica una página que se llamó un twitter o que se llama cualquier cosa y, hasta que eso no sale en un medio como El Nacional, no lo cree.

VOA: ¿Cómo hacen los periodistas de El Nacional para corroborar la información? ¿Para hacer la comprobación de datos de una información que tal vez se difunde a través de redes sociales o WhatsApp?

Otero: Bueno, ese es el trabajo de los periodistas de toda la vida; que antes no había redes sociales, no quiere decir que no pasaba lo mismo. Alguien venía con un rumor o llamaba por teléfono o cualquier cosa similar o salía en un periódico de poca credibilidad y el trabajo del periodista era comprobar, no repetirlo como si eso fuera una cosa ya hecha.

VOA: ¿De qué manera hacen para sobrevivir como medio de comunicación en la crisis que hoy está Venezuela?

Otero: Bueno, es difícil realmente. En Venezuela, cómo hacen para sobrevivir las empresas en general. Había unas 15.000 20.000 empresas y ahora las que quedarán son 2.000 o 3.000; es un régimen que ha destruido el sector privado, ha destruido todo el sistema productivo. Entonces para un medio de comunicación el criterio es sobrevivir y sobrevivir ante la represión y sobrevivir económicamente. Reducirse, reducirse, reducirse y tratar de trabajar con un régimen de total austeridad y eso no lo han logrado hoy, algunos han desaparecido simplemente porque no pueden soportar el peso económico que eso tiene.

VOA: ¿Por qué El Nacional logró mantenerse, a pesar de esa crisis?

Otero: Porque tenemos gente muy combativa y también hay una cosa de conciencia; los periódicos grandes en Venezuela, El Universal y Últimas Noticias, los compró al gobierno; a nosotros nos ofreció un monto gigantesco y nosotros decidimos que no íbamos a vender. Hay periódicos que se vendieron como empresa y otros que fueron desapareciendo como periódicos. Pero, bueno, estamos ahí nos mantenemos y estoy seguro que vamos a publicar el titular: Venezuela regresó a la democracia; eso no va a ser en mucho tiempo.

VOA: ¿Cómo enfrenta su medio de comunicación. desde el punto de vista personal y logístico, un país en crisis?

Otero: Bueno es complicado. Yo por ejemplo no puedo estar en Venezuela porque no tengo medida y tengo que dirigir desde muy lejos, que es complicado. Hay gente allá muy combativa, muy profesional, muy dedicada a su negocio del periodismo que lo hace de una manera bien competente. Porque es que allá nada funciona. Este es un país que está a punto de su parálisis total y, de repente, no va a haber gasolina. Entonces, no es fácil para una empresa que presta servicios, que necesita una cantidad de cosas, que tiene que pagar, no suele manejarse en una situación así. Lo hemos logrado hasta ahora y estoy seguro que lo vamos a lograr hasta el final.

VOA: Mencionó que hace un par de años tuvo que mudarse, salir de Venezuela y vive hoy día en el exterior. ¿Cómo es dirigir un medio de comunicación desde afuera?

Otero: Tienes que tener gente que lo hace operativo, lo cotidiano. Está la tecnología hoy en día, el Skype, los dispositivos. La inmediatez se convierte en un mecanismo que permite los dispositivos y que todo el mundo está pendiente de ello.

Pero es una dirección muy distante, desde el punto de vista físico; hay cosas que se salen del control de uno totalmente; ósea, yo ni siquiera me propongo controlar cosas para las personas que están muy lejos, pero lo hemos hecho durante muchos años y lo seguimos haciendo.

VOA: ¿Cómo es, desde la perspectiva de su medio, sobrevivir desde el punto de vista editorial?

Cada día te quitan un espacio más y si el régimen no cae el día de mañana va a terminar siendo algo parecido a Cuba o a Corea del Norte”.

​Otero: Bueno, es lo que pasa en este régimen… en América Latina, ha habido tres tipos de dictadura: la dictadura comunista que es la de Cuba, donde simplemente desaparecen los medios y fabrican unos medios que dependen de las líneas editoriales del Partido Comunista y las manejan unos dirigentes políticos. Están los medio en las dictaduras bananeras; lo que teníamos en la América Latina, Trujillo, Pérez Jiménez, en fin, todos ellos que son unos gobiernos digamos algo arbitrario, muy represivo que ponen preso a la gente de manera arbitraria, que no tienen contenido ideológico en lo que están haciendo sino simplemente estás con el dictador o no; si no estás con el dictador, vas preso.

Entonces los medios podían sobrevivir a un sistema que básicamente es censura previa (…) Con las dictaduras, las populistas autoritarias como la nuestra es más complicado porque son sofisticados y ellos van al modelo cubano, en el largo plazo y van cerrando las ventanas. Es como una cosa híbrida donde la parte de libertad de expresión se va reduciendo hasta que no queda nada. Y bueno, es una lucha permanente; cada día te quitan un espacio más y si el régimen no cae el día de mañana va a terminar siendo algo parecido a Cuba o a Corea del Norte. Pero ahí estamos y hemos logrado tener una por ejemplo en la web nuestra tiene un tráfico gigantesco fuera de Venezuela; en Venezuela, lo tendría si no nos bloquearan, pero a veces se escapa y podemos hacer que la gente lo vea.

VOA: Sobre detención de algunos periodistas, hay información que dice que, de lo que va del 2019, hay alrededor de 36 periodistas fueron fueron detenidos. ¿Cómo es el día a día de los periodistas en Venezuela?

Otero: Hay algunos que están en el exilio porque les ponen medidas o les abren juicio, entonces se van, pero no ha habido ese nivel de represión y de violencia que hay por ejemplo con corresponsales extranjeros donde les permiten entrar. A nosotros no nos permiten entrar al Palacio de Gobierno ni la rueda de prensa del Gobierno; entonces, le permiten a los periodistas, por ejemplo, Ramos va a entrevistar a Maduro. Maduro se pone furioso y lo ponen preso. Totalmente primitivos. y a otros periodistas de Caracol o algo entonces lo expulsan del país y les quitan las cámaras. En fin… son cosas puntuales pero son muchas. No que sea aisladas. Entonces ellos van perjudicando, atacando lo que ellos creen que los perjudica de inmediato y lo que es, lo que hemos visto este año, donde ha habido todos esos ataques a periodistas e, inclusive, hay un periodista que aparentemente está muerto que anda todo el mundo muy preocupado por él, y otros periodistas que están en la cárcel y muchísimos en el exilio.

VOA: Finalmente, ¿cómo se manejan a fin de mantener equilibro y reflejar todas las voces en un país que está en crisis o en un país tan dividido?

Otero: Eso no es posible en un régimen como este. Nosotros no tenemos acceso a las fuentes del gobierno (…) A veces, tomamos de otros medios, medios extranjeros básicamente que publican una entrevista o nosotros la retomamos y le damos crédito. [Con] los medios oficiales que hay allá es muy difícil, porque convierten la información del funcionario en una cosa de propaganda.

Ese es básicamente el modelo cubano. (…) Entonces el equilibrio en este caso es bastante complicado, no hay manera de hacer un periodismo donde pones una parte y pones la otra. Ese periodismo, en un sistema autoritario como el nuestro, que tiene un camino ideológico determinado, es imposible de hacer.

Según la organización Reporteros Sin Fronteras, los periodistas venezolanos trabajan en un clima tenso, especialmente desde que comenzó la crisis política y económicas en ese país, en 2016.

La organización también indica que, en 2017, “se registró un número récord de detenciones arbitrarias y de actos de violencia contra periodistas, a manos de las fuerzas del orden y de los servicios de inteligencia venezolanos”.

Es común ver periodistas exiliados, detenidos y deportados, tanto a nivel nacional como internacional. En entrevista con la Voz de América, Miguel Henrique Otero, presidente y editor del diario El Nacional de Venezuela, explicó cómo su medio ha sobrevivido a la crisis de su país, a pesar de ser un periódico independiente.

Así mismo, señaló cuál es la vida de los periodistas que trabajan en Venezuela y cómo laboran desde El Nacional para mantener la parcialidad y la integridad periodística y editorial.

VOA: ¿Cuáles son los desafíos de dirigir hoy en día un medio de comunicación en Venezuela?

Otero: Los desafíos son todos porque en Venezuela ha desaparecido la libertad de expresión. Ellos generaron un esquema que está en el Plan de la Patria, que llaman hegemonía comunicacional, que no es sino el modelo cubano a largo plazo. Primero, silenciaron la radio y la televisión con una legislación punitiva discrecional. Creo que están las radios privadas con sus dueños y los dueños pueden ser opositores, pero no pueden sacar nada a la radio y la televisión. Después, fueron contra los medios impresos. Aplicaron cantidad de mecanismos represivos, pero al final lo que les dio resultado fue suprimir o entorpecer el suministro de medios de papel. Claro, ahí el periódico no podía salir. Y todos los medios que se fueron a las plataformas web, entonces claro ellos decidieron utilizar las compañías telefónicas para bloquearlos.

Ósea, Venezuela es un país apagado por la libertad de expresión. Claro nuestro reto es ver cómo saltamos esos mecanismos de bloqueo y la verdad es que hacemos un esfuerzo muy grande a través de las redes sociales (…) El reto es sacar a Maduro, al usurpador, como lo llama Guaidó y mantener el mayor esfuerzo con lo poco que podemos hacer para difundir las noticias dentro de Venezuela.

VOA: ¿Cómo hacen, justamente, para mantener la integridad periodística teniendo en cuenta que utilizan estas plataformas como las redes sociales, como WhatsApp, las que mencionó, y sabiendo que muchas de estas plataformas en ocasiones también sirven para la difusión de información falsa?

Otero: La gente, cuando ve el Twitter, el Facebook o el Instagram de El Nacionalestá viendo una marca reconocida, que saben que lo que está ahí es verdad. Las ‘fake news’, los mecanismos que utilizan, y la cantidad de gente que tienen trabajando difundiendo noticias falsas o difamando… Hay muchas con las cuales, bueno, la gente se lo cree y la gente cuando ve tendencia en el Twitter se pone a leer y resulta que está leyendo muchas cosas falsas. Pero, es una de la realidades; por ejemplo, una de las ‘fake news’ más importantes, en estos momentos, yo diría que la más importante, es decir que Guaidó es un alto autoproclamado.

No es cierto pero es que también hay muchos medios en el mundo que le siguen la corriente a estas ‘fake news’, inclusive medios importantes como New York Times o CNN se hacen eco de este tipo de cosas. Es el acompañamiento de algunos medios importantes con el trabajo que hacen todos estos grupos o equipos o empresas que trabajan para el Gobierno, pero realmente es un problema complicado.

En Venezuela, habían unas 15.000 20.000 empresas y ahora las que quedarán son 2.000 o 3.000; es un régimen que ha destruido el sector privado, ha destruido todo el sistema productivo.

VOA: Entonces, ¿cómo hacen para mantener esa integridad?

Otero: Lo que hacemos es tratar de cubrir el mayor espacio posible. Si la gente sabe qué es lo que nos proponemos ahí y también otros portales y otra gente también lo hace y tienen confianza, confían en lo que nos proponemos. Es más… Mucha gente ve una noticia que sale y que la publica una página que se llamó un twitter o que se llama cualquier cosa y, hasta que eso no sale en un medio como El Nacional, no lo cree.

VOA: ¿Cómo hacen los periodistas de El Nacional para corroborar la información? ¿Para hacer la comprobación de datos de una información que tal vez se difunde a través de redes sociales o WhatsApp?

Otero: Bueno, ese es el trabajo de los periodistas de toda la vida; que antes no había redes sociales, no quiere decir que no pasaba lo mismo. Alguien venía con un rumor o llamaba por teléfono o cualquier cosa similar o salía en un periódico de poca credibilidad y el trabajo del periodista era comprobar, no repetirlo como si eso fuera una cosa ya hecha.

VOA: ¿De qué manera hacen para sobrevivir como medio de comunicación en la crisis que hoy está Venezuela?

Otero: Bueno, es difícil realmente. En Venezuela, cómo hacen para sobrevivir las empresas en general. Había unas 15.000 20.000 empresas y ahora las que quedarán son 2.000 o 3.000; es un régimen que ha destruido el sector privado, ha destruido todo el sistema productivo. Entonces para un medio de comunicación el criterio es sobrevivir y sobrevivir ante la represión y sobrevivir económicamente. Reducirse, reducirse, reducirse y tratar de trabajar con un régimen de total austeridad y eso no lo han logrado hoy, algunos han desaparecido simplemente porque no pueden soportar el peso económico que eso tiene.

VOA: ¿Por qué El Nacional logró mantenerse, a pesar de esa crisis?

Otero: Porque tenemos gente muy combativa y también hay una cosa de conciencia; los periódicos grandes en Venezuela, El Universal y Últimas Noticias, los compró al gobierno; a nosotros nos ofreció un monto gigantesco y nosotros decidimos que no íbamos a vender. Hay periódicos que se vendieron como empresa y otros que fueron desapareciendo como periódicos. Pero, bueno, estamos ahí nos mantenemos y estoy seguro que vamos a publicar el titular: Venezuela regresó a la democracia; eso no va a ser en mucho tiempo.

VOA: ¿Cómo enfrenta su medio de comunicación. desde el punto de vista personal y logístico, un país en crisis?

Otero: Bueno es complicado. Yo por ejemplo no puedo estar en Venezuela porque no tengo medida y tengo que dirigir desde muy lejos, que es complicado. Hay gente allá muy combativa, muy profesional, muy dedicada a su negocio del periodismo que lo hace de una manera bien competente. Porque es que allá nada funciona. Este es un país que está a punto de su parálisis total y, de repente, no va a haber gasolina. Entonces, no es fácil para una empresa que presta servicios, que necesita una cantidad de cosas, que tiene que pagar, no suele manejarse en una situación así. Lo hemos logrado hasta ahora y estoy seguro que lo vamos a lograr hasta el final.

VOA: Mencionó que hace un par de años tuvo que mudarse, salir de Venezuela y vive hoy día en el exterior. ¿Cómo es dirigir un medio de comunicación desde afuera?

Otero: Tienes que tener gente que lo hace operativo, lo cotidiano. Está la tecnología hoy en día, el Skype, los dispositivos. La inmediatez se convierte en un mecanismo que permite los dispositivos y que todo el mundo está pendiente de ello.

Pero es una dirección muy distante, desde el punto de vista físico; hay cosas que se salen del control de uno totalmente; ósea, yo ni siquiera me propongo controlar cosas para las personas que están muy lejos, pero lo hemos hecho durante muchos años y lo seguimos haciendo.

VOA: ¿Cómo es, desde la perspectiva de su medio, sobrevivir desde el punto de vista editorial?

Cada día te quitan un espacio más y si el régimen no cae el día de mañana va a terminar siendo algo parecido a Cuba o a Corea del Norte”.

​Otero: Bueno, es lo que pasa en este régimen… en América Latina, ha habido tres tipos de dictadura: la dictadura comunista que es la de Cuba, donde simplemente desaparecen los medios y fabrican unos medios que dependen de las líneas editoriales del Partido Comunista y las manejan unos dirigentes políticos. Están los medio en las dictaduras bananeras; lo que teníamos en la América Latina, Trujillo, Pérez Jiménez, en fin, todos ellos que son unos gobiernos digamos algo arbitrario, muy represivo que ponen preso a la gente de manera arbitraria, que no tienen contenido ideológico en lo que están haciendo sino simplemente estás con el dictador o no; si no estás con el dictador, vas preso.

Entonces los medios podían sobrevivir a un sistema que básicamente es censura previa (…) Con las dictaduras, las populistas autoritarias como la nuestra es más complicado porque son sofisticados y ellos van al modelo cubano, en el largo plazo y van cerrando las ventanas. Es como una cosa híbrida donde la parte de libertad de expresión se va reduciendo hasta que no queda nada. Y bueno, es una lucha permanente; cada día te quitan un espacio más y si el régimen no cae el día de mañana va a terminar siendo algo parecido a Cuba o a Corea del Norte. Pero ahí estamos y hemos logrado tener una por ejemplo en la web nuestra tiene un tráfico gigantesco fuera de Venezuela; en Venezuela, lo tendría si no nos bloquearan, pero a veces se escapa y podemos hacer que la gente lo vea.

VOA: Sobre detención de algunos periodistas, hay información que dice que, de lo que va del 2019, hay alrededor de 36 periodistas fueron fueron detenidos. ¿Cómo es el día a día de los periodistas en Venezuela?

Otero: Hay algunos que están en el exilio porque les ponen medidas o les abren juicio, entonces se van, pero no ha habido ese nivel de represión y de violencia que hay por ejemplo con corresponsales extranjeros donde les permiten entrar. A nosotros no nos permiten entrar al Palacio de Gobierno ni la rueda de prensa del Gobierno; entonces, le permiten a los periodistas, por ejemplo, Ramos va a entrevistar a Maduro. Maduro se pone furioso y lo ponen preso. Totalmente primitivos. y a otros periodistas de Caracol o algo entonces lo expulsan del país y les quitan las cámaras. En fin… son cosas puntuales pero son muchas. No que sea aisladas. Entonces ellos van perjudicando, atacando lo que ellos creen que los perjudica de inmediato y lo que es, lo que hemos visto este año, donde ha habido todos esos ataques a periodistas e, inclusive, hay un periodista que aparentemente está muerto que anda todo el mundo muy preocupado por él, y otros periodistas que están en la cárcel y muchísimos en el exilio.

VOA: Finalmente, ¿cómo se manejan a fin de mantener equilibro y reflejar todas las voces en un país que está en crisis o en un país tan dividido?

Otero: Eso no es posible en un régimen como este. Nosotros no tenemos acceso a las fuentes del gobierno (…) A veces, tomamos de otros medios, medios extranjeros básicamente que publican una entrevista o nosotros la retomamos y le damos crédito. [Con] los medios oficiales que hay allá es muy difícil, porque convierten la información del funcionario en una cosa de propaganda.

Ese es básicamente el modelo cubano. (…) Entonces el equilibrio en este caso es bastante complicado, no hay manera de hacer un periodismo donde pones una parte y pones la otra. Ese periodismo, en un sistema autoritario como el nuestro, que tiene un camino ideológico determinado, es imposible de hacer.

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