Nefropatía por IgA: ¿qué es y por qué ocurre?

Nefropatía por IgA: ¿qué es y por qué ocurre?

La nefropatía por IgA es una de las enfermedades más comunes de los riñones. Por desgracia, se trata de una patología que no tiene cura y que tampoco presenta síntomas en sus fases iniciales.

Nefropatía por IgA: ¿qué es y por qué ocurre?
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La nefropatía por IgA es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de una proteína (inmunoglobulina A) en los riñones. Esto provoca inflamación y a largo plazo puede afectar la función renal de forma severa.

A la nefropatía por IgA también se le conoce como «enfermedad de Berger» o «nefropatía por inmunoglobulinas A». La evolución de esta patología varía mucho de persona a persona. En algunas desaparece por completo con el tiempo, mientras que en otras genera insuficiencia renal terminal.

En la actualidad no existe cura para la nefropatía por IgA. Sin embargo, hay tratamientos para detener el avance de la enfermedad. Esta puede aparecer a cualquier edad, pero es más común que lo haga en la adolescencia y en la tercera década. Los hombres son más propensos a padecerla.

Síntomas de la nefropatía por IgA

¿Qué es la enfermedad renal crónica?
La nefropatía por IgA es una enfermedad que no tiene cura; no obstante, puede detenerse su avance.

La nefropatía por IgA es una enfermedad de avance lento. Al comienzo no hay síntomas perceptibles y, por eso, la patología puede estar presente por años o décadas sin ser detectada. El síntoma característico es la presencia de sangre en la orina, pero muchas veces es tan leve que resulta difícil notarla.

Algunas veces se detecta la enfermedad en un examen de orina rutinario. Este revela la presencia de proteínas y glóbulos rojos, lo cual genera la sospecha. También es posible que tras un resfriado u otra infección, la orina se torne rosada o parda. Ese color revela la presencia de sangre.

Otros síntomas pueden ser los siguientes:

  • Orina de color oscuro o rosáceo después de hacer ejercicio vigoroso.
  • Orina espumosa.
  • Dolor en uno o ambos lados de la espalda, en la parte inferior de las costillas.
  • Hinchazón en manos y pies.
  • Presión arterial elevada.
  • Gran cantidad de albúmina en la orina. Solo se detecta con un examen de laboratorio.

Si una persona desarrolla nefropatía por IgA, por lo general entre 20 y 30 años después de contraerla, aparecen otros signos y síntomas como los siguientes:

  • Presión sanguínea elevada.
  • Escasez o ausencia de micción.
  • Inflamación.
  • Piel oscurecida y seca.
  • Picazón o entumecimiento generalizado.
  • Calambres en el cuerpo.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Fatiga, somnolencia y pérdida de apetito.
  • Problemas para dormir.
  • Dificultades para concentrarse.

¿Qué causa esta nefropatía?

La función de los riñones es filtrar la sangre; para ello, envía los residuos a la vejiga para que sean expulsados. La sangre filtrada, por su parte, vuelve a entrar en el torrente sanguíneo. De otro lado, la inmunoglobulina A (IgA) es una proteína que ayuda a proteger al organismo de las infecciones.

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En los riñones hay unos filtros diminutos llamados glomérulos. Lo que ocurre en la nefropatía por IgA es que se produce una acumulación de la proteína IgA en tales filtros. En consecuencia, se forman grumos que dañan los glomérulos. Es entonces cuando los riñones comienzan a fallar y permiten el paso de sangre hacia la orina.

Para la ciencia no es clara la razón por la que esto ocurre. Sin embargo, se cree que la nefropatía por IgA podría estar asociada a los siguientes factores:

  • Genes. Es más común en ciertos grupos étnicos y en algunas familias.
  • Enfermedades del hígado. En particular, infecciones crónicas por hepatitis B o C, o cirrosis.
  • Celiaquía. El gluten parece incidir en esta enfermedad.
  • Infecciones bacterianas y por VIH.

Factores de riesgo

La nefropatía por IgA es una enfermedad renal frecuente, pero se han encontrado ciertos patrones en quienes la padecen. Con base en esto, se puede decir que los factores de riesgo para desarrollar esta patología son los siguientes:

  • Edad. Puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente que surja durante la adolescencia o entre los 30 y 40 años.
  • Sexo. Los hombres son entre tres y seis veces más propensos a desarrollar la nefropatía por IgA.
  • Origen étnico. Esta enfermedad es más común entre los blancos y asiáticos que entre las personas de raza negra.
  • Antecedentes familiares. En algunos casos esta patología es hereditaria, aunque no siempre.

Posibles complicaciones de la nefropatía por IgA

La complicación más grave de esta enfermedad es la insuficiencia renal aguda o crónica. Se estima que uno de cada 10 a 20 niños con nefropatía por IgA desarrollará fallo renal. La proporción en los adultos es de uno por cada cuatro.

Otras complicaciones menos graves y más frecuentes son las siguientes:

  • Presión arterial elevada. El daño de los riñones hace que se eleve la presión y esta, a su vez, deteriora más a los riñones.
  • Colesterol elevado. Con esto se incrementa el riesgo de problemas cardíacos.
  • Síndrome nefrótico. Incluye manifestaciones como alto nivel de proteínas en la orina y bajos en la sangre, colesterol y lípidos elevados e inflamación en los pies, el abdomen y los párpados.
  • Púrpura de Henoch-Schönlein.

¿Cómo se diagnostica?

El hiperparatiroidismo tiene varios métodos diagnósticos.
Frente a la sospecha, el médico solicitará un análisis de orina y otro de sangre, y una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Es muy frecuente que en un comienzo solo haya una sospecha de que está presente la enfermedad. El médico toma en cuenta los antecedentes familiares y algunos síntomas como dolor o inflamación.

Asimismo, es posible que los resultados de un examen de sangre sugieran la presencia de nefropatía por IgA. Una vez aparece la sospecha, lo que sigue es corroborar el diagnóstico mediante pruebas clínicas como las siguientes.

Análisis de orina

Lo usual es que se haga una prueba de tira reactiva para albúmina y sangre. El examen consiste en tomar una muestra de orina y poner allí un papel especial llamado «tira reactiva». Si hay albúmina o sangre en la orina, el papel cambia de color.

También es posible que se haga un análisis de la relación entre la albúmina y la creatinina. Consiste en comparar la cantidad de ambas sustancias en la orina en un lapso de 24 horas. Si hay más de 30 miligramos de albúmina por cada gramo de creatinina, es señal de enfermedad renal crónica.

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Análisis de sangre

La prueba de sangre se realiza para determinar cuánta cantidad de sangre filtran los riñones por minuto. Esa medida se llama eGFR. Un resultado de 60 indica que la función se realiza de manera normal. Por debajo de esa cifra sugiere enfermedad renal. Si es menor a 15, se estima que hay insuficiencia renal.

Biopsia de riñón

La biopsia de riñón es la prueba reina para determinar si hay nefropatía por IgA. Si bien los otros exámenes dan indicios valiosos, el diagnóstico solo se confirma con la biopsia. Esta consiste en la toma de una parte de tejido de los riñones para analizarla bajo el microscopio.

Esta prueba requiere de anestesia local y sedación ligera. Los resultados permiten verificar si hay depósitos de IgA en los glomérulos, que son los pequeños filtros del riñón. También permite determinar el alcance del daño renal y da importantes pistas para el tratamiento.

Prueba de depuración de iotalamato

En esta prueba se emplea una sustancia de contraste. Esta es una sustancia que permite visualizar mejor la forma como los riñones filtran los residuos. No es un examen que se practique con frecuencia.

¿Qué tratamientos existen?

La nefropatía por IgA no tiene cura, pero el tratamiento sí puede ayudar a detener el progreso de la enfermedad. También cumple con el objetivo de aliviar los síntomas y de evitar complicaciones.

En general, el tratamiento para la nefropatía por IgA es farmacológico y puede incluir los siguientes medicamentos:

  • Fármacos para la presión arterial elevada.
  • Omega 3. Estos ácidos grasos se encuentran en suplementos dietéticos y es posible que ayuden a reducir la inflamación de los glomérulos.
  • Inmunodepresores. En algunas ocasiones se indican estos fármacos que inhiben la respuesta inmunitaria. Pueden causar efectos secundarios graves.
  • Terapia con estatinas. Ayudan a bajar el colesterol y protegen contra el daño renal.
  • Diuréticos. Se emplean para eliminar el exceso de líquidos de la sangre.

Hay condiciones graves en las que se debe acudir a la diálisis renal. Sin embargo, todo indica que es mejor el trasplante, ya que este tiene mejores resultados para prolongar la vida y evita la recurrencia de la enfermedad.

Consulta con el médico si padeces la nefropatía por IgA

No hay medidas que permitan prevenir la aparición de nefropatía por IgA. Sin embargo, si está presente alguno de los factores de riesgo, lo mejor es permanecer atentos a los síntomas y consultar con el médico si se detecta alguna anomalía.

Una persona con esta patología debe tener un seguimiento médico regular. Conviene mantenerse atento a los valores de la presión arterial, reducir la cantidad de proteína en la dieta y buscar apoyo psicológico si se requiere.

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