Una imparable Elaine Thompson vuelve a quedarse lejos del récord en París

Elaine Thompson no descansa. Tras los Juegos Olímpicos y sus tres medallas de oro en la velocidad (100, 200 y 4×100), se metió de lleno en la Liga de Diamante. En Eugene corrió los 100 en 10.54, a cinco centésimas del récord de Florence Griffith (10.49). En Lausana, el jueves, realizó 10.64. En París, este sábado de finales de septiembre, 10.72 y con un viento bastante favorable, aunque legal (+1,3).

Nunca se sabe. Pero parece que el estado de gracia, ese delicado y sutil momento, ha quedado atrás. Lógicamente, sus marcas siguen siendo magníficas y lo serán hasta el ya cercano fin de la temporada, porque la calidad está ahí. Pero la posibilidad de alcanzar a Griffith se difumina. El récord coqueteó con su persona y se alejó tras engatusarla a ella y al atletismo entero. Veremos en 2022.

Tampoco estaba propicia la tarde para que Armand Duplantis superase el suyo en el salto con pértiga (6,18). Se quitó con creces, eso sí, la espina de su derrota, provocada por el viento, en Lausana. También en París las condiciones ventosas eran molestas. No tanto como en Suiza, pero sí lo suficiente. También hacía menos fresquito. Los 18 grados de Lausana ascendieron a 21. El sueco, más entonado, volvió a pasar de los seis metros (6,01 al primer intento), dejando atrás al inesperado filipino Ernest John Obiena (5,91). Pidió 6,19. Falló claramente.

París registró un mitin de transición a la espera de las últimas citas de esta Diamond League 2021: el día 3 en Bruselas y los días 8 y 9, las finales de la competición, en Zúrich. Pero se hicieron buenas marcas, como cabe esperar siempre de citas tan señaladas. La pareja estadounidense Fred Kerley y Kenneth Bednarek empataron con 19.79 en unos 200 con adicto y legal viento (+1,6). Las milésimas favorecieron a Kerley.

En los 800, sólo el keniano Wyclife Kinyamal (1:43.94) bajó del 1:44. Adrián Ben, fiel a su táctica y su estilo, salió a la cola del grupo, pero no pudo remontar en la última recta. Acabó octavo con 1:45.40, un puesto por delante del estadounidense Clauyon Murphy (1:45.60), quien, sin embargo, y por dos puntos, impidió al gallego acceder a las finales de Zúrich. Adrián está fatigado después de una temporada cargada e importante para él, en la que alcanzó la final olímpica.

El campeón en Río de los 110 vallas, el jamaicano Hansle Parchment (13.03), dominó por poco a Devon Allen (13.08). En el salto de altura femenino, la expresiva australiana Nicola McDermott venció, ambas con 1,98, a la hierática rusa Mariya Lasitskene. Y Sandra Perkovic, la croata reina del disco, volvió a la senda del triunfo indiscutido: 66,08.

Haciendo de “liebre” en los 3.000, Esther Guerrero contribuyó a la gran marca, la mejor del año y récord de área, de Francine Nyonsaba: 8:19.08. La atleta de Burundi dejó atrás a Ejgayehu Taye: 8:19.52, récord de Etiopía. También oficiaron de “liebres”, en los 3.000 obstáculos, Sebas Martos y Fernando Carro. El primero según lo previsto. El segundo, para probarse. Ambos no acabaron una carrera accidentada con la caída del favorito, el marroquí El Bakhali, campeón olímpico. Aprovechó la ocasión el keniano, otro de los aspirantes, Benjamin Kigen (8:07.12).

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