La ultraderecha irrumpe en el Congreso argentino: ¿quiénes son los ‘libertarios’ y cómo crecieron tan rápido?

La ultraderecha irrumpe en el Congreso argentino: ¿quiénes son los ‘libertarios’ y cómo crecieron tan rápido?

Encabezados por dos economistas que se hicieron famosos desde los medios de comunicación, acapararon la apatía y el hartazgo con la dirigencia tradicional, en un contexto de crisis económica.

Próximamente la extrema derecha hará su debut en el Congreso argentino tras haber obtenido un buen resultado en algunas jurisdicciones del país durante las elecciones legislativas del 14 de noviembre, ganando cinco bancas de las 257 totales en la Cámara de Diputados, con más del 98 % de los votos contabilizados. 

En efecto, los llamados ‘libertarios’ se consolidaron como la tercera fuerza política más elegida en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia homónima, ‘la madre de todas las batallas’ por ser la jurisdicción más poblada del país. Así, el partido La Libertad Avanza obtuvo el 17 % de los sufragios en la capital, cosechando dos escaños, mientras que Avanza Libertad logró el 7,5 % en el territorio bonaerense, sumando tres lugares en el recinto.

Aunque todavía no tienen gran presencia a nivel nacional, por algo se empieza, y su veloz ascenso ya causa preocupación entre los sectores progresistas. De hecho, a la ultraderecha solo le bastó con hacerse fuerte en lugares clave para llegar al Poder Legislativo. Es que, por las particularidades del sistema electoral, puede ocurrir que un partido con mayor peso federal obtenga menos asientos en el Congreso que un partido que se asiente en jurisdicciones específicas.

El caso de la izquierda es ilustrativo: es la tercera fuerza nacional, con el 6 % de los votos –casi 1,5 millones de electores– pero solo tiene cuatro bancas, es decir, una menos que los ‘libertarios’, que rondan en el millón de votos.   

¿Quiénes son sus referentes?

Los líderes de este nuevo movimiento son economistas liberales que ganaron popularidad tras constantes apariciones en los medios de comunicación locales, donde criticaban al kirchnerismo y al macrismo, tildándolos de «casta política». 

El primero de ellos es José Luis Espert (59), egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) —que es pública—, pero también con amplio recorrido académico en la educación privada. Detractor del sindicalismo, las políticas asistencialistas y los controles estatales sobre el mercado, empezó a hacerse conocido yendo como invitado a programas de televisión. Entre sus posicionamientos más conocidos, se destacó su preocupación por la presión fiscal sobre los empresarios, la dificultad para contratar y despedir personal y las políticas públicas de planes sociales.  

Escribió tres libros: ‘La Argentina devorada’, ‘La sociedad cómplice’ y ‘No va más’. En junio de 2019 lanzó su propio partido político, el Frente Despertar, y en diciembre de ese mismo año se pudo postular para presidente tras pasar el filtro de las elecciones primarias: logró el 1,47 % —casi 400.000 votos— en las definitivas, nada mal para un ‘outsider’ que acababa de llegar a la política.

José Luis Espert en el debate presidencial de Argentina del 2019Agustin Marcarian / Reuters

Fiel a su estilo, liberal en lo económico, conservador en lo social, en ese debate presidencial pidió: «Basta del ‘curro’ [robo] de los derechos humanos». Su discurso empuja la ‘teoría de los dos demonios’, criticando que solo se juzguen a los militares por los hechos ocurridos durante la dictadura, e incluso pidiendo la libertad para aquellos que no tengan condena firme. 

Ahora, el partido de Espert se llama Avanza Libertad, y acaba de lograr más de 656.000 votos para representar a la Provincia de Buenos Aires en el Congreso, dejando atrás incluso al candidato de la izquierda, Nicolás del Caño. 

En la capital argentina, la gran revelación fue Javier Milei (51), un nuevo dirigente ‘políticamente incorrecto’. Con una cantidad considerable de títulos académicos bajo instituciones privadas, este economista también empezó a hacerse conocido por sus apariciones en la pantalla chica. Así, en los últimos meses era invitado a distintos programas para opinar de actualidad, y sus críticas llamaban la atención de todos: además de consideraciones económicas, se expresaba con indignación y furia, gritando y hasta agrediendo a quien pensara distinto. Entre sus apariciones más controversiales, llegó a decir que el expresidente Mauricio Macri era socialista, aunque ahora sostienen diálogos entre sí. 

Este porteño publicó ocho libros, y entre ellos se destacan: ‘Lecturas de economía en tiempos de kirchnerismo’, ‘El retorno al sendero de la decadencia argentina’ y ‘Desenmascarando la mentira keynesiana’. El ‘fenómeno Milei’, como lo apoda la prensa local, comenzó a generar simpatizantes en la opinión pública, empezando a ser un ícono entre jóvenes libertarios.

De similares características al partido de Espert —aunque con algunas pequeñas discrepancias entre sí que motivaron un distanciamiento en 2019—, en julio de este año lanzó su propio frente político. Entre sus bases, plantea achicar el Estado, eliminar el Banco Central, hacer una reforma laboral reduciendo —o quitando— las indemnizaciones y reducir el gasto público, sumado a que niega el calentamiento global. A nivel internacional, demuestra sintonía con el ultraderechista Vox, de España, y simpatía por Donald Trump. En su boleta, la número dos, Victoria Villarruel, encabeza una agrupación que pide tener «memoria completa» de lo ocurrido en la dictadura, achacando a los movimientos guerrilleros de la época y relativizando al terrorismo de Estado.  

Cuando inauguró su partido, muchos se preguntaban si este analista mediático podría superar el piso mínimo del 1,5 % en las elecciones primarias, pero lo hizo con creces: sacó un 13,66 %. Y no solo eso, este ascenso vertiginoso subió hasta el 17,03 % en tan solo dos meses, quedando a solo ocho puntos del peronismo y 30 del macrismo en la votación definitiva. Es decir, la ultraderecha logró instalarse con protagonismo en menos de un semestre en la Ciudad de Buenos Aires, y durante los festejos su referente no ocultó su deseo de postularse a la Presidencia en 2023.      

Un contexto propenso para ideas disruptivas

La constante exposición mediática de estos dirigentes no basta para explicar el eco que tienen en una parte de la sociedad. Como ha ocurido a lo largo de la historia en distintas partes del mundo, los escenarios de crisis son ideales para que surjan ideas extremistas. Y Argentina, que parecía estar exenta de esta clase de movimientos que pisan fuerte en países del Norte global, hoy atraviesa un contexto difícil, con descontento generalizado.

Según los últimos datos oficiales, en el país sudamericano cuatro de cada diez personas son pobres. La elevada cantidad de carenciados es una constante histórica, pese a la importante mejora económica registrada durante el mandato de Néstor Kirchner (2003-2007) y la primera gestión de Cristina Fernández (2007-2011). A eso le siguió un estancamiento durante el tercer gobierno kirchnerista (2011-2015), una caída y gran endeudamiento bajo la administración de Mauricio Macri (2015-2019) y un abrupto empeoramiento del desempleo bajo la actual gestión de Alberto Fernández, castigada por la pandemia y la deuda heredada. 

La emergencia sanitaria, que intentó ser contenida restringiendo la circulación con largos períodos de cuarentena, estuvo acompañada por un aumento del malestar social. De hecho, en varias oportunidades se registraron manifestaciones para repudiar el confinamiento, donde no faltaron las expresiones ‘antivacunas’ y las teorías conspirativas. En esas protestas se veían muchas banderas del movimiento libertario, con la serpiente y la frase ‘don’t tread on me’ (no me pises), varios meses antes de que Javier Milei se convirtiera en su líder.

Se trata de las mismas simbologías que se flamearon en el estadio Luna Park, donde el futuro diputado celebró el resultado electoral, ante un público compuesto, en su gran mayoría, por jóvenes hartos de la política. Como curiosidad, en aquella jornada un hombre de vigilancia amenazó con desenfundar su arma desde el escenario contra alguien de la tribuna. El partido explicó que se trataba «de un militante, quien durante la campaña asistió en tareas de seguridad», y ya fue separado del equipo.

En el plano electoral, el ‘fenómeno Milei’ también se expandió por las zonas más pobres de la ciudad. De hecho, fue allí donde sacó los mejores resultados, mientras miles de ciudadanos de zonas como Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo no se sienten representados por el progresismo. Por si acaso, en agosto el derechista visitó la populosa Villa 31 y prometió que no cortaría los planes sociales. 

Así, luego de la votación, en las redes de La Libertad Avanza apareció un mensaje burlesco: «Un minuto de silencio para el kirchnerismo».

Leandro Lutzky

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