General Millán-Astray o Crucero Baleares: por qué los nombres franquistas regresan a las calles de Madrid

General Millán-Astray o Crucero Baleares: por qué los nombres franquistas regresan a las calles de Madrid

El Ayuntamiento de la capital española sustituirá el nombre de seis placas en cumplimiento de una sentencia judicial, a pesar de que el Consistorio tiene potestad para decidir su nomenclatura.

La capital de España está recuperando en su callejero los nombres de algunas calles de reminiscencia franquista que hace tres años el anterior equipo de gobierno del Consistorio madrileño decidió cambiar al amparo de la Ley de Memoria Histórica, que establece la eliminación de los símbolos de la dictadura de las vías y plazas de las ciudades y pueblos españoles.

La normativa de 2017 prevé en su artículo 15 «la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la dictadura». Para darle cumplimiento, en 2018 el Ayuntamiento de Madrid, encabezado por la alcaldesa progresista Manuela Carmena, retiró más de un centenar de símbolos, seis de los cuales se han comenzado a reponer en estos días.

El primero y el que más repercusión ha alcanzado es la calle dedicada al general José Millán-Astray. Las placas con su nombre volvieron a su antigua ubicación y sustituyeron a las que llevaban el de la maestra republicana Justa Freire durante los últimos tres años.

La instantánea que muestra a los operarios sustituyendo las placas se viralizó el martes en las redes sociales suscitando multitud de críticas. «Cambian a la víctima por el verdugo», fue uno de los comentarios que se pudieron leer.

Asimismo, fue muy comentada la coincidencia de estas restituciones con el homenaje que se realizó en París el 25 de agosto a La Nueve, una compañía formada por republicanos españoles bajo mando francés que participó en la liberación de la capital francesa de los nazis.

Las críticas han sido vertidas por multitud de ciudadanos anónimos y por personajes conocidos, entre los que se encuentran numerosos políticos, periodistas, deportistas y personas reconocidas en otras disciplinas.

La primera de seis

La del general Millán-Astray es la primera de seis nomenclaturas que volverán al callejero de la capital. La segunda regresó apenas dos días después, este jueves, cuando la que había sido durante tres años la calle del Crucero Sinaia, volvió a lucir como calle del Crucero Baleares.

El primero se hizo conocido internacionalmente por transportar a cientos de exiliados del franquismo a México, mientras que el segundo lo fue por formar parte de la flota sublevada del bando franquista durante la guerra civil española y resultar hundido durante la Batalla del Cabo de Palos, en marzo de 1938.

Las otras cuatro calles que seguirán sus pasos son El Algabeño, Cirilo Martín, Caídos de la División Azul y Hermanos García Noblejas.

El Ayuntamiento acata una decisión judicial

Ante la polémica, el Ayuntamiento de Madrid alega que no ha tomado ningún bando y que simplemente acata una decisión judicial. La anterior corporación llevó a cabo los cambios al amparo de La Ley de Memoria histórica, decisión que fue recurrida en los tribunales al menos en una docena de casos. La Justicia dio la razón a los recurrentes en los seis casos que ahora se reponen.

Sin embargo, el Ayuntamiento tiene la potestad de cambiar el nombre de las calles a voluntad, es decir, que aunque los tribunales hayan dictado que no se puede hacer al albur de la legislación de 2007, sí se podría hacer sin mencionarla, por lo que la restitución de los nombres es leída en clave política e ideológica.

Un fallo controvertido

La sentencia que establece que no se puede retirar los nombres de estas seis calles aludiendo a la ley de Memoria Histórica ha sido ampliamente criticada por sus argumentaciones. Por ejemplo, en el caso de Millán-Astray, que fue una destacada figura del régimen franquista y llegó a ocuparse de la propaganda del régimen durante una parte de la guerra civil, el auto judicial alega que la distinción de dedicarle una calle se debía a motivos anteriores y ajenos al golpe de Estado, guerra civil y posterior dictadura.

Motivaciones similares se esgrimen en los otros cinco casos, como en el del crucero Baleares, en el que estima que su distinción no supone una exaltación de la sublevación, la guerra o la represión que la siguió.

Placas después del poeta

La polémica se ha visto alimentada porque no es la primera vez que el actual Ayuntamiento de Madrid, dirigido por el conservador José Luis Martínez Almeida, del Partido Popular (PP), lleva a cabo actos similares.

En febrero del año pasado el Consistorio decidía eliminar los versos del poeta Miguel Hernández, que luchó en el bando republicano y murió en 1942 en una cárcel franquista, que debían ser grabados en el cementerio de la Almudena, en el memorial de las víctimas de la represión.

Tan solo un par de meses antes, el Ayuntamiento había decidido sustituir los casi 3.000 nombres de los represaliados por el franquismo que habían comenzado a colocarse en el mismo memorial. En su lugar instaló unas losas de piedra con la inscripción: «El pueblo de Madrid a todos los madrileños que, entre 1936 y 1944, sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas o por sus creencias religiosas. Paz, piedad y perdón». Familiares de las víctimas del franquismo lo calificaron entonces de «vileza política».

Nuria López

La entrada General Millán-Astray o Crucero Baleares: por qué los nombres franquistas regresan a las calles de Madrid se publicó primero en Red De Noticias .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *