OJO: Diástasis abdominal: qué es y cómo se trata

OJO: Diástasis abdominal: qué es y cómo se trata

¿Has dado a luz en los últimos meses o has pasado por una cirugía abdominal? Si has notado una separación o abultamiento en tu vientre, es posible que tengas una diástasis del recto del abdomen. ¡No te preocupes, se puede recuperar!

¿Qué es la diástasis del recto abdominal?

La diástasis de los músculos recto del abdomen es el resultado de la separación de estos dos músculos entre sí. Me refiero a los músculos situados en el exterior de la pared abdominal. Sí, esos que relacionas con la deseada tableta de chocolate.

En condiciones normales, estos músculos están unidos por una línea central, la línea alba, que va desde el tórax hasta el pubis. Después de ciertas condiciones traumáticas, esta línea alba puede deteriorarse, se debilita y deja de hacer su función. Esto provoca la separación de los músculos.

¿Qué es la diástasis del recto abdominal?
La diástasis abdominal ocurre cuando los músculos del recto del abdomen se separan entre sí. Es importante tratarlo, pues puede conducir a ciertas complicaciones.

En los casos más graves, la diástasis puede apreciarse a simple vista, como un abultamiento o hundimiento en el centro del abdomen. Es un problema que se debe tratar, no solo por su repercusión física a nivel estético, sino porque puede ser el síntoma de un problema mayor.

Entre otras funciones, los músculos rectos del abdomen forman parte de la pared abdominal. Por lo tanto, ayudan a regular la presión intraabdominal y comprimen las vísceras torácicas. Sin una buena funcionalidad por su parte, pueden aparecer síntomas como el dolor lumbar o la disfunción del suelo pélvico.

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¿Qué causa la diástasis abdominal?

Las dos causas principales son el embarazo y la cirugía abdominal. El estiramiento abdominal natural durante el embarazo es normal y esperado. Toda mujer tendrá algún nivel de diástasis de recto en el tercer trimestre. Es un proceso necesario que le permite al bebé crecer progresivamente.

Para muchas mujeres, la brecha abdominal permanece ensanchada a las 8 semanas y, si no se trata, puede permanecer incluso después de un año del parto.

Dos de cada tres madres con diástasis de recto también tienen algún nivel de disfunción del suelo pélvico. Y los problemas relacionados con el mismo, se mantienen y aumentan con el paso de los años. No lo pospongas, trátalo.

Pero esto no es exclusivo en mujeres… ¡Los hombres también pueden padecer de diástasis del recto! La cirugía abdominal, la mala mecánica de levantamiento de peso o el aumento del peso corporal son factores de riesgo para que se desarrolle una diástasis abdominal.

¿Cómo saber si tengo diástasis abdominal?

La mejor manera de confirmar un diagnóstico de diástasis abdominal es consultando al médico o fisioterapeuta. Sin embargo, para elevar las sospechas, primeramente se pueden seguir algunas indicaciones que puede contribuir a detectar el problema. 

¿Cómo saber si tengo diástasis abdominal?
Para un adecuado manejo de la diástasis abdominal es importante acudir donde un médico. El profesional podrá confirmar el diagnóstico con una serie de exámenes para proceder a intervenir el problema.

Instrucciones

  • Primero, túmbate en la cama y levanta la cabeza fijando la vista en el abdomen.
  • ¿Notas una protuberancia en el medio de tu vientre?
  • A continuación, si pones tus dedos debajo del ombligo y siguiendo una línea hacia el pubis…
  • ¿Los dedos se hunden o el tejido abdominal está firme?
  • En la misma postura, prueba a toser.
  • ¿El abdomen permanece terso, incluso desciende o ves que la masa abdominal sale mucho hacia fuera?

Si durante la prueba aparece una protuberancia, tus dedos se hunden, o cuando toses el abdomen sale hacia fuera, es señal de que puede tener una diástasis de recto. Por lo tanto, tus presiones abdominales no están equilibradas.

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¿Cómo tratar la diástasis del recto?

Si bien el desarrollo de una diástasis de recto no siempre se puede prevenir, hay maneras de solucionarlo y así evitar daños mayores. La diástasis abdominal se trata con un programa integrado diseñado para alinear, conectar y fortalecer todo el núcleo corporal.

Durante el tratamiento se deben tener en cuenta varias cosas, como, por ejemplo, la respiración, la postura, el control corporal y el trabajo del suelo pélvico.

Los ejercicios de impacto como correr, el aerobic o realizar abdominales tradicionales flexionando el tronco, no son recomendables. Aumentan las presiones abdominales y estresan, aún más, la musculatura del suelo pélvico.

Abdominales hipopresivos.
Los abdominales hipopresivos pueden incorporarse en el plan de tratamiento contra la diástasis abdominal. Sin embargo, para hacerlos de forma correcta, lo idóneo es contar con la orientación de un profesional.

La recomendación general es acudir a un profesional de la salud para asegurarte la correcta aplicación del tratamiento. Después de una valoración médica, podrás comenzar un tratamiento personalizado.

Tu terapeuta, utilizará una serie de ejercicios de diferentes disciplinas. Bien podrían ser ejercicios hipopresivos, ejercicios respiratorios, de activación del suelo pélvico, entre otros.

La idea es que recuperes la figura y evites cualquier complicación asociada a la diástasis. Además, de paso, pueden ayudarte a mejorar tu conciencia corporal y crear hábitos relacionados con tu postura y con tu forma de moverte.

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