Pupilas puntiformes o miosis: ¿por qué ocurre?

La palabra miosis es el término médico que se utiliza para hacer referencia al hecho de que las pupilas se vuelven puntiformes. Es decir, consiste en la contracción de la pupila. Aunque parezca irrelevante, el tamaño pupilar puede decir mucho sobre el estado de salud de una persona.

Esta parte del ojo reacciona de manera fisiológica a los cambios de luz, contrayéndose o dilatándose. Pero además, su tamaño varía cuando se consumen tóxicos o existe alguna lesión cerebral. Por ello, te explicamos todo lo que debes saber sobre la miosis.

¿En qué consiste la miosis?

La miosis, tal y como acabamos de señalar, consiste en la contracción de la pupila. La pupila es el orificio situado en el centro del iris, es decir, la parte oscura del ojo. Es la encargada de controlar la cantidad de luz que pasa hacia el interior del globo ocular, en dirección a la retina.

Para hacerlo, puede dilatarse o contraerse, en función de cuánta luz haya en el ambiente. Así, cuando el entorno está oscuro, se dilata (lo cual recibe el nombre de midriasis). Por el contrario, cuando hay mucha iluminación, la pupila se contrae. Es un reflejo normal y fisiológico controlado por el sistema nervioso parasimpático.

Estos movimientos se realizan gracias a un músculo presente en el ojo que se llama músculo ciliar. Cuando la pupila se dilata, el músculo que actúa es el dilatador del iris. En ese caso, el sistema nervioso simpático es el que coordina la acción.

La pupila reacciona a la luz externa de diversas maneras, cerrándose o abriéndose.

Causas de las pupilas puntiformes o miosis

Como hemos explicado, la miosis es un proceso fisiológico que se produce en respuesta a la cantidad de luz. Sin embargo, no es la única situación que puede provocar esta reacción. Ciertas sustancias o enfermedades pueden causarlo, como las que relatamos a continuación.

Consumo de opioides

Los opioides son sustancias derivadas del opio que actúan sobre el sistema nervioso central. Se utilizan tanto en la forma de medicamentos tanto como drogas de uso recreativo. Algunos de ellos son el fentanilo, la morfina, la heroína y la metadona.

Su acción tiene un mecanismo depresor en el sistema nervioso. Las pupilas se contraen y apenas reaccionan a los estímulos luminosos. Según un artículo publicado en la Universidad Libre Seccional Barranquilla, la intoxicación por opioides se caracteriza por miosis, depresión respiratoria y de la conciencia, entre otros signos.

Intoxicación por químicos

Además de los opioides, hay muchos otros químicos que puede causar esta situación. De hecho, varios medicamentos tienen a la miosis entre sus efectos secundarios. Por ejemplo, algunos antipsicóticos, como el haloperidol. Lo mismo ocurre con fármacos utilizados por vía tópica para tratar el glaucoma.

Síndrome de Horner y miosis

El síndrome de Horner es un conjunto de síntomas que aparecen tras una lesión nerviosa. Provoca que el párpado esté caído y que la pupila presente miosis. Además, la sudoración de ese lado de la cara afectado suele estar disminuida.

Según un artículo publicado en el Acta Médica del Centro, una de las causas principales de este síndrome es la iatrogenia. Es decir, tiene lugar a consecuencia de un fallo médico tras cirugías en el rostro, por ejemplo, intervenciones odontológicas o terapéuticas aplicadas para la neuralgia del trigémino.

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Hemorragia cerebral

En algunos casos, según la zona del cerebro que se vea afectada por el sangrado cerebral, puede aparecer miosis. Por ejemplo, en los casos en los que un ictus es muy extenso o cuando el tálamo está involucrado.

Tumor de Pancoast

El tumor de Pancoast es un tipo de cáncer que se produce en el pulmón. Puede afectar a partes del sistema nervioso simpático, que es el encargado de producir el efecto contrario a la miosis (la midriasis). De esta manera, como la pupila no se puede dilatar, permanece contraída a consecuencia de este tumor.

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¿Cómo se diagnostica la causa de las miosis?

Para diagnosticar la causa de la miosis, lo básico es observar el estado general del paciente. Muchas de las etiologías que producen el síntoma, como la intoxicación por opioides o la hemorragia cerebral, suelen ir acompañadas de una alteración del nivel de consciencia.

Si está consciente, lo ideal es preguntarle a la persona si ha consumido algún fármaco o droga. Además, hay que observar cómo reaccionan las pupilas a los estímulos luminosos. El médico o el enfermero se encargan de estudiar diferentes reflejos oculares para comprobar el estado neurológico.

Entre ellos está el reflejo fotomotor, que es observar si la pupila se contrae más ante la exposición a la luz. Otro es el reflejo consensuado, que confirma si la pupila del otro ojo (la que no está siendo iluminando) también se contrae. Así se evidencia si la lesión es en uno de los nervios periféricos o en la zona alta cerebral.

Los ictus, algunos tumores y ciertos fármacos pueden ser culpables de una miosis persistente.

Un reflejo fisiológico

La miosis es un mecanismo fisiológico que se produce en respuesta a la luz. Sin embargo, también puede ser secundario a un daño neurológico o una intoxicación por ciertas sustancias.

Por ello, es una parte esencial de la exploración médica y aporta mucha información sobre el estado del paciente. Cuando el signo es persistente, entonces debemos dudar de un proceso patológico que se encuentre subyacente.

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