Construye un ‘walkman’ con una Raspberry Pi que usa disquetes para guardar la música

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Vamos a echar un vistazo al peor reproductor de música portátil de la historia: un “walkman” que almacena la música en un floppy disk. Todo gracias a la magia de la Raspberry Pi.

Ni el MacBook, ni las Surface, ni los magníficos portátiles de Lenovo, HP y compañía. El mejor ordenador de los últimos 20 años tiene un nombre: Raspberry Pi. Por lo que puede hacer, por lo que cuesta, y por locuras como ésta: un walkman que funciona con disquetes.

Si tienes menos de 30 años posiblemente no hayas oído hablar de los walkman, los disquetes y otras extrañas palabras de la era pre-streaming. El famoso Walkman fue el primer reproductor de música portátil, comercializado por Sony en 1979. Construir el equivalente a un walkman con una Raspberry Pi es sencillo, solo necesitas el micro PC, una batería portátil y un software reproductor de música.

Lo curioso de este walkman creado con una Rapsberry Pi, es que funciona con disquetes. Los discos flexibles que se han usado durante décadas en informática, y que solo tienen 1,4 MB de capacidad. ¿Cómo introduces un álbum entero de los Beattles en un disquette, cuando solo una canción ya ocupa 2 o 3 MB?

Ese es el reto que se propuso Terence Eden, tal como explica en su blog, vía Tom’s Hardware.

Construir el reproductor fue sencillo: una Raspberry Pi 3+ porque necesitaba un par de conectores USB, una batería externa, y un lector de disquetes externo conectable por USB. Con unas gomas para sujetarlo todo, y listo, como se puede ver en la foto de apertura.

No es el walkman más compacto ni el más bonito de todos (seamos sinceros, es un engendro), pero funciona. Lo más desafiante fue comprimir un álbum completo de Los Beatles en 1,4 MB, para meterlo en un disquete.

Eligió el álbum A Hard’s Day Night porque es el más corto de la mítica banda de Liverpool: solo dura 30 minutos y 45 segundos. Aún así era un desafío. Con los codecs tradicionales, apenas puedes meter 3 o 4 minutos de música en 1,4 MB.

Tras numerosas pruebas, Terence Eden optó por el codec Opus, que es uno de los que más comprime. Bajando el bitrate hasta límites casi incomprensibles, consiguió meter el álbum completo en un disquete de 3,5 pulgadas. Se oye peor que una radio de hace un siglo, pero funciona…

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